Café y magdalenas.
Una merienda bajo la cálida luz de un sol que decide renacer tras un largo y frío invierno.
Silencio, sonrisas.
La sensación eterna de que todo va a ir bien, sentirse querido.
Recuerdos, colores.
El olor de las páginas de un álbum de fotos que guarda secretos, que da lecciones de vida.
Café y magdalenas; me siento vivo.

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